Historia del Centro

 

 

La Historia de la Compañía de María en España comienza en  Barcelona (1650), siendo la segunda fundación la de Tudela (1688). Esta Casa será fundamental para la historia de Almería, pues desde esas tierras navarras saldrían las religiosas enviadas por la Priora Mª Inés Rivas para fundar en el año 1.885 el Convento-Colegio de Almería.

Si la importancia del Convento de Tudela es decisiva para la fundación, no lo es menos el Obispo José María Orberá y Carrión, que se hizo cargo de la Diócesis de Almería en el año 1876. Cuando Orberá llega a Almería le impresiona el estado de abandono de Almería, encontrándose con una población desmoralizada, indiferente desde el punto de vista religioso y escasamente instruida. Desde la parroquia de San Sebastián muchos vivían en chozas, andando por aquellos lugares los niños y niñas desnudos por la gran miseria. Por eso, el obispo se deshace en atender a la educación de los niños, proponiéndose trabajar para cambiar la situación, multiplicando sus esfuerzos en obras sociales y piadosas, dando ejemplo personal de entrega, humildad y gran sacrificio. Su lema “Nihil Sibi, Omnis Omnibus Erat” (Nada para sí mismo, todo era para todos).

Convencido como estaba de que la mayor parte de los males e injusticias sociales deriva de la falta de principios religiosos, y conocedor del carisma de las Religiosas de la Enseñanza, de la Orden de la Compañía de María Nuestra Señora, comparte con ésta el proyecto de Santa Juana de Lestonnac de que educando a un niño se educa a un hombre, pero que educando a una niña se educa a una familia, constituyendo ésta la base de la sociedad.

En 1.880 el Obispo Orberá se desplaza a Tudela, sabedor de que la Comunidad estaba integrada por un gran número de religiosas y que cabía la posibilidad de que pudiesen desprenderse de algunas para destinarlas a la nueva fundación de Almería. En Tudela se encuentra una religiosa que resultará decisiva para la existencia del colegio almeriense, la entonces novicia Leonarda Cerezeda y Rivas (a cuya memoria se debe el nombre de la Calle San Leonardo). Leonarda escuchó la fervorosa e ilusionante propuesta de Orberá y cuando en Octubre de 1881 profesó como religiosa, legó todos sus bienes, que había heredado y que ascendían a 71.450 pesetas,

"para fundar una Casa del Instituto en Almería que comprendiera un Colegio de internas, medio-pensionistas y clases externas enteramente gratuitas, sin distinción alguna de posición”.

Leonarda murió el 30 de Marzo de 1885, a los 38 años, sin ver realizado su sueño de Almería.

Desde su regreso de Tudela, el Obispo Orberá había gestionado la adquisición de los terrenos donde construir el colegio, la Iglesia, el convento y la huerta, interesándose primero en unos en la calle Reducto, por encima de la Plaza de Pavía. Con la donación de la Madre Leonarda se compraron en septiembre de 1.982 los primeros terrenos en la confluencia entre la Rambla de Belén y el Paseo de las Pescaderías (la actual rambla Obispo Orberá), destinando el Obispo Orberá a las obras su asignación íntegra, más todas las limosnas y donativos que llegaban a sus manos.

"En sí mismo apenas gastaba, pues redujo el gasto de su casa a una peseta diaria" (Datos biográficos de la Madre Zoa).

A las ocho de la mañana del día 8 de Diciembre de 1882, fiesta de la Inmaculada Concepción, a cuya adoración y protección se consagraría el edificio, se colocó la primera piedra en los cimientos. Para que el Convento-Colegio se hiciese siguiendo las directrices de la Orden, dispuso el Obispo Orberá que el arquitecto, los maestros albañiles y carpinteros se desplazasen a Tudela para, con el debido permiso, entrar en la clausura y recorrer el Convento y estudiarlo en todos sus detalles. A su regreso a Almería, el Obispo envió una carta a la Priora de Tudela solicitando el envío de religiosas a Almería para ponerse al frente de las obras.

El 30 de Noviembre de 1885 salieron del Convento de la Compañía de María de Tudela para fundar el de Almería aquella religiosa de alma noble y gran corazón, singular talento y virtudes insignes que fue laMadre Zoa Moreno y González del Campillo, como Superiora de la nueva Comunidad, acompañada de otras dos religiosas, una novicia y dos postulantes. El 3 de Diciembre llegaron a Barcelona, tras parar en Zaragoza y Manresa, embarcando el día 6 en el Vapor de San Fernando con destino a Almería, llegando a nuestra ciudad, tras hacer escala en Valencia y Cartagena, a las seis de la mañana del día 10, siendo recibidas por el propio Obispo Orberá, dirigiéndose al Palacio Episcopal, en cuya capilla oyeron la Misa. Impacientes se encaminaron a ver las obras acompañadas por el propio Obispo, pero se sintieron decepcionadas al encontrar, en vez de un Convento en construcción con alguna parte habitable,

"una jaula que sólo contenía muros, vigas y tejado y en algunos sitios sólo muros, por lo tanto imposible de habitar en mucho tiempo".

Ante la imposibilidad de habitar el Convento, fueron hospedadas en el de las Siervas de María. El 11 de Marzo de 1886 llegaba la segunda expedición de religiosas que completó el número de las fundadoras: diez entre madres y hermanas de coro y cuatro hermanas coadjutoras.

Por fin, el viernes 30 de Abril de 1886 se produjo la entrada al actual Colegio de la Calle Obispo Orberá, siendo acompañadas por el Obispo Orberá para darles la entrada e imponerles la clausura monástica.

El acto de inauguración de la Capilla provisional se produjo el día siguiente, 1 de mayo, rodeado de gran solemnidad: el Alcalde, Juan Lirola, que ya había asistido a la colocación de la primera piedra, acompañado de los miembros del Ayuntamiento y de la banda de música, asistió a la ceremonia de la bendición del Oratorio y primera Misa de la historia de la Compañía en Almería, estando también presentes un diputado a Cortes, el juez de Primera Instancia, el arquitecto provincial, los cuatro Párrocos de la capital y las Comunidades Religiosas sin clausura representadas por sus respectivas superioras. Cuando concluyó la Misa, el Obispo y el arquitecto artífice del Conjunto Monumental, Enrique López Rull, acompañaron por todo el edificio a las concurrentes animados por la banda de música.

El Diario de Almería del día 2 de Mayo de 1886 describe la obra y destaca el buen gusto y la sencillez tanto externa como interna que refleja el carácter propio de la Compañía de María:

"Sólida virtud, superior inteligencia, severidad y correctas formas en medio de la sencillez, humildad y dulzura más admirables. He aquí las líneas más salientes y características de las Religiosas de la Compañía de María"